La Metafísica no es una ciencia

El prefijo “meta” quiere decir “después de” o “más allá de” y se refiere a establecer una distancia con respecto a algo para contemplarlo desde fuera de sí mismo, trascendiéndolo, en un orden superior de abstracción. De este modo la metafísica sería un distanciamiento con respecto a la realidad para obtener una visión sobre la misma desde un marco más amplio que el de las ciencias naturales.

Metafísica

La Metafísica no es una ciencia, es el ejercicio del pensamiento.

El término metafísica originalmente se refirió a varios escritos de Aristóteles (IV a. C.), colocados en la clasificación de sus obras después de sus libros sobre la naturaleza (physis, era el término griego para referirse a lo natural frente a lo artificial). La metafísica era para Aristóteles: «el estudio de lo que es, en tanto que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen». Era la “filosofía primera”, la ciencia más importante, pues trataba de lo que rige sobre todas las cosas en tanto que todas “son”.

Al estudio de los entes en cuanto entes se le denominó ontología. Además según el razonamiento de Aristoteles, se deduce la necesidad de un “primer motor inmóvil”, como principio de la cadena de las causas, así como de un “acto puro”, como finalidad hacia la cual tiende toda la potencialidad de la materia. El estudio de este ser supremo, causa primera y final de todos los demás entes, es la teología, especialmente cultivada durante la Edad Media en el seno de las grandes religiones monoteístas.

Aproximadamente desde el siglo XVI d.C, principios de la Edad Moderna, predomina la idea de que existe una naturaleza con sus propias leyes, independientes de los hombres y de los dioses. El ser humano, por sí mismo, sin ayuda sobrenatural, las puede descubrir mediante experimentos y el lenguaje matemático. La realidad tiene una lógica, hay pautas, estructuras y relaciones entre entes definidos gracias a cuyo conocimiento podemos hacer nuestro mundo mejor.

En el siglo XVIII, Inmanuel Kant llegó a la conclusión de que la metafísica no es una ciencia como la física o las matemáticas, pues los objetos de su estudio, como por ejemplo el alma espiritual, dios o el mundo como totalidad, escapan al método científico, que ha de mantener siempre los pies en la experiencia sensible. Sólo podemos conocer lo que construye nuestra imaginación a partir de la percepción y de la inteligencia, de las formas matemáticas y los conceptos de nuestra mente. Aunque nuestros pensamientos nos quieran llevar más allá de lo científico, nunca podremos conocer la realidad en sí misma. La ciencia siempre estará limitada por sus intrumentos, empezando por el cuerpo y el cerebro de los seres humanos.

La metafísica no es una ciencia, pero sí es un ejercicio creativo del pensamiento que trata de iluminar o aclarar el sentido de la existencia. Martin Heidegger, un filósofo del siglo XX, decía que la metafísica no es una mera disciplina sino un acontecimiento radical a nosotros en cuanto que todos vamos a morir. Tras más de 2000 años, en Europa, muy ligada a la religión, hoy sigue practicándose en universidades y organizaciones, en mayor o menor medida, desvinculada de cultos a cualquier divinidad.

La metafísica no es una ciencia, además, porque no trata de un ámbito concreto de la realidad, natural o social. Es una visión teórica que se distancia de la totalidad de las cosas para, en un intento de situarse fuera de ellas, hacerse preguntas que de otra manera no sería posible formular: ¿En qué consiste ser?¿Qué queremos decir cuando decimos que algo existe? ¿Por qué existimos? ¿Qué sentido tiene “todo” esto?

Seguro que ya alguna vez tú te lo habías preguntado.